a diez años del multihomicidio de la colonia Narvarte de la CDMX
— Por Rafael Cameras Myers
31 de Julio 2025
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.– Hoy son diez años del multihomicidio de la colonia Narvarte. Hoy se cumplen diez años de impunidad. A diez años, la familia sigue esperando respuestas, no sin luchar por ellas. Han resistido una batalla ante un muro de indiferencia sistémica donde las autoridades han hecho todo lo posible por mandar al olvido el caso. Hoy, a diez años, la lucha sigue. Nadia, Rubén, Mile, Alejandra, Yesenia, les nombramos.
Hace diez años vivía en Xalapa, Veracruz. Una “isla” para las y los artistas en proceso que buscábamos un espacio “seguro” donde crecer. Ahí soñamos –junto a muchxs más jóvenes– cambiar un pedacito del mundo, hacerlo un poco más colorido, más vivible, más amoroso. Pero nos tocó una época violenta. Ahí, una vez estuvimos celebrando el final de una temporada de funciones con la compañía CuatroxCuatro, festejando después de un concierto, de una obra de teatro. Festejando la vida en un bar, en una cantina, comiendo en una casa ajena, marchando en un parque para reclamar nuestro derecho a ser libres y felices, a que más jóvenes tuvieran lo que gozábamos, y defendiendo lo que otras generaciones habían peleado para nosotrxs. Lxs más valientes, se ponían pasamontañas, rayaban paredes para reclamar contra el horror, tomaban fotos de las detenidas en protestas, hacían cartulinas y pancartas para decirle al gobierno que no iban a parar hasta encontrar a lxs desaparecidxs, hasta que se detuviera la represión y la muerte. Pero le molestó nuestra libertad y amor por la vida a los de arriba, a los menos, a los puercos. Impusieron el terror, mientras nosotrxs proponíamos vida. Impusieron el terror, mientras nosotrxs pregonábamos libertad. Impusieron el terror mientras nosotrxs bailábamos, cantábamos y nos disfrazábamos de los colores del mundo para mostrar su belleza. Hoy, Rubén y Nadia, siguen en protesta en las plazas, en los parques, en los teatros, en las calles, en el viento. A diez años, siguen en lucha y en nuestros corazones.
