conjuro ColibrÍ
— Por Shantí Vera,
hermano de Nadia
Julio 2025
Desde hace tiempo mi falta del lenguaje me impide articular cosas que me atraviesan, pero hoy lo intentaré:
Hace diez años mataron a mi hermana Nadia, a diez años de su asesinato, pienso en ella con tranquilidad, sé que se ha vuelto polvo y se ha esparcido con amor en el viento, sé que a veces llega de la nada para estar conmigo, para estar con sus amigas, con su madre y sus hermanos, sé que está por ahí, entre cada ladrido de sus perros, en los girasoles y en los panes compuestos del “Tío Jul”.
Cuando pienso en Nadia, siento inmediatamente el sabor de su sopa de alubias con su respectiva salsa de chile habanero y cebolla picada que tantos domingos me alimentó en su casa de “Los Sauces” en Xalapa; pienso en su sonrisa, sobre todo pienso en su voz; recuerdo algunas conversaciones que tuvimos e imagino conversaciones que tendríamos hoy: la falta de voluntad del mundo para detener el genocidio del pueblo palestino, el terror de la desapariciones en México, hablaríamos con amor de la poesía de nuestra madre, de los hermanos en sus caminos, de los amores y las amigas, de la muerte de Rosa, de sus perros que se van haciendo viejos, bailaríamos mucho.
Este texto agradece la vida de Nadia, es un conjuro esparcido con el viento que recoge con colibríes las risas de todas las personas que la han pensado durante estos diez años como un regalo inefable para ella.
Nadia anda por aquí con una sonrisa, no está enojada, no sé porqué me atrevo a decir esto, pero así la siento: suelta, mariposa, libre.
A quien me lee, si ven un Colibrí hoy, sonríanle, piensen en Nadia, mañana se cumplen diez años de su ausencia, pero también de su presencia perenne en el viento.
Hermana mía, te encuentro en el viento.
