una carta a Nadia
— Por La Liga Tensa
Julio 2025
Querida Nadia:
Te reirías quizá de este gesto pseudo místico de escribirle una carta a quien ya no puede leerla pero todas las certezas se han desbaratado en estos años de tu ausencia, incluída la de que no estén aquí con nosotrxs nuestrxs muertxs. Y es que has estado presente en formas inesperadas, desde colibríes hasta llantos que irrumpen en nuestras gargantas mientras marchamos, gritamos o callamos para escuchar a un presente que no para de doler y sangrar. En las últimas marchas por Palestina, algunes sentimos que ni gritar podemos, porque se nos rompe la garganta. Por suerte hay quienes sí logran el grito. El grito desgarrado y político.
Qué podemos contarte, Nadia, que quizás no hayas intuido ya desde entonces, ¿que la militarización del país avanza a pasos agigantados, que un gobierno con máscara de izquierda busca desmantelar las luchas comunitarias y presta oídos sordos a los gritos de les familiares de personas desaparecidas, que los crímenes de odio y la xenofobia parecen aumentar y que la enorme máquina del mundo intenta con todas sus fuerzas normalizar un genocidio? Da la sensación de que el mundo se acidifica y se quiebra cada vez más, y a veces nos gana la sensación de inoperancia, de individualidad y del confort de mirar para otro lado, una búsqueda inútil, en realidad, pero muy presente. Aunque seguramente todo eso ya lo veías venir. No tenemos buenas noticias, el presente no habilita ni una pizca de triunfalismo por cierto. Sin embargo seguimos marchando, sin saber mucho para qué, esa práctica que nos legaste y nos reunió como colectivo es inconmensurable en sus efectos y frágil en sus sentidos pero nos sostiene de alguna manera.
Hay un texto que la Liga Tensa todavía no termina de escribir; es uno que habla específicamente de la manifestación como duelo. La manifestación como grito, rabia, silencio, lágrimas, o lo que sea. Esa manifestación que es en sí una forma de procesar el dolor en el encuentro, que aunque no siempre se logre gritar, se logra llorar en el caminar con otres. ¿Cómo se mueven las emociones en este tipo de manifestaciones? El abrazo, el llanto, el ritual, el compartir lo que unes y otres sienten, en relación con quien murió, o con nuestra propia muerte. El Festival de Arte para no olvidarte ha sido esa manifestación. A fin de cuentas son las amistades, políticas y a veces transhistóricas, las que nos regresan las ganas, las fuerzas incluso. Y aunque no nos las regresen del todo, o no todo el tiempo, nos dan aliento, a veces literalmente, para seguir enganchándonos de la forma que sea en un pequeño resistir.
El arrebato violento a tu vida nos transformó para toda la vida y a 10 años de ese 31 de julio no somos lxs mismxs y a la vez somos tan quiénes éramos en ese momento, como si un relámpago doloroso hubiera cristalizado algo de ese presente convirtiéndolo en el suelo sobre el que se (des)organiza todo lo demás.
Es paradójico pensar que nos gustaría hablar contigo como somos ahora, pero sería imposible porque ese ser ahora nos lo permitió el tenerte cerca y también, muy cruelmente, el perderte. La amistad que continúa después de la muerte es muy compleja pero enormemente necesaria. Las conversaciones son más largas, a veces más lentas y a veces más enredadas, y nuestra conversación como colectivo también siempre ha sido una conversación contigo, con tu vida, con tu muerte y con tu existencia después de ella.
Mientras todo llama a contemplar nuestra impotencia, tu muerte habla del miedo que despiertan nuestras luchas a quienes quieren exterminarnos o vencernos.
Mientras todo llama a abandonar toda búsqueda de otra realidad rechazando ésta, tu vida habla de que no es una metáfora aquello de dar la vida por.
Mientras la confusión nos toma la mayoría del tiempo, haberte cruzado y conocido nos orienta y reúne como una fogata encendida y caliente de campamento. El cielo nos mira agujereado, el suelo embarrado nos abona los recuerdos.
Tu muerte hizo nacer una comunidad. Esto venimos a contarte. Y estamos aquí siendo llama, siendo ceniza, llamando a tu fuego.
La Liga Tensa
