una carta a Rubén
— Félix Márquez,
fotoperiodista
Julio 2025
Querido Rubén:
Han pasado diez años desde la última vez que te vi. Una década sin escribirte, ni recibir tus mensajes. Más de 3 mil 650 días sin poder escuchar tu voz. No te miento: ha sido duro y triste, pero no te olvido.
Supongo que debo responder a la convocatoria sobre lo que implica seguir haciendo periodismo después de tu asesinato, pero no quisiera contarte la cantidad de tragedias que tus amigos, colegas y yo hemos tenido que sortear.
Te escribo esta carta para contarte las cosas buenas que pasaron en esta década.
No tienes idea de lo que simbolizó tu partida para el gremio, y a pesar del dolor logramos juntarnos, resistir, cuidarnos y querernos. Estoy seguro de que, desde donde estás, nos ayudaste a cumplir nuestras metas.
Después de sepultarte en la Ciudad de México, un grupo de colegas se reunió y me ayudó a salir de Veracruz. Estuve en Chile, conocí personas magníficas que me ayudaron a estar ahí; eso me hizo mejor persona y me impulsó a viajar por otros países, ciudades y rinconcitos que probablemente te hubiera encantado conocer. Aprendí de periodismo, pero también de lucha y conciencia. Siempre pienso cómo los abuelos Vergara y las personas de Villa Francia me recordaban tanto a ti.
Rubén, ¡no te imaginas lo que hicimos con Mirar Distinto!
Koral, Yahir, Alí, Óscar y nuevos colegas seguimos con el festival que comenzaste. No quisimos quedarnos paralizados ante la censura y el dolor. Seguimos tu compromiso con la libertad de expresión y continuamos ofreciendo herramientas para fotografíar y reportear seguros.
El festival creció tanto que llegaron personas de un montón de lugares de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. La última edición fue genial. Ahora estamos planeando el Mirar de 2026, y tú sigues siendo parte del equipo. Los que no te conocieron ya te conocen, y los que no te conocen, te conocerán.
Estarías muy feliz de ver lo que hemos logrado.
Amigo, te sigo extrañando como si te hubieras ido ayer, pero te honro siempre: en los trabajos donde colaboro, en las fotos que tomo, en las anécdotas divertidas, en las coberturas complicadas, en las historias escuchadas, en los reconocimientos que llegan. Te morirías de risa de saber lo que gané, jaja.
Espero que estés en paz, Rubén. Siempre me harás falta, pero quédate tranquilo: peleo cada día para ser feliz.
Te quiero mucho,
Félix
